San José, Costa Rica – Una historia tan insólita como enternecedora ha capturado la atención de cientos en redes sociales esta semana: una pequeña chihuahua llamada Hanny emprendió un inesperado viaje de casi 300 kilómetros desde San Vito de Coto Brus hasta la capital, sin que nadie notara su presencia.

Se coló sin ser vista

El curioso episodio comenzó cuando un grupo de jóvenes josefinos visitó la comunidad de Agua Buena, en la Zona Sur del país. Durante una parada cerca de una vivienda local, una chihuahua conocida por su carácter reservado pero vivaz aprovechó una puerta del vehículo entreabierta para colarse sigilosamente y esconderse bajo los asientos.

Según relataron sus dueños al medio Tomepalpinto.com, Hanny no emitió un solo ruido durante el trayecto de casi ocho horas hacia San José. La perrita permaneció completamente oculta durante todo el recorrido, dormitando plácidamente entre mochilas y cobijas.

Descubrimiento en la capital

El desconcierto llegó cuando los viajeros se detuvieron al llegar a la capital para estirar las piernas. Un ruido inesperado proveniente del interior del carro los alertó. Al revisar con más detenimiento, encontraron a la perrita acurrucada, con expresión tranquila y sin mostrar señales de estrés.

“Se vino escondida sin que nadie se diera cuenta. Fue un milagro que no le pasara nada en el camino”, comentó uno de los conductores, aún sorprendido por la inusual pasajera.

Recuperación y cuidados

Afortunadamente, Hanny se encuentra en perfecto estado de salud y actualmente está bajo el cuidado de un familiar de sus propietarios en San José, donde la consienten con comida, cariño y abrigo, mientras se organizan los preparativos para su regreso a San Vito.

Reacciones en redes

La historia ha generado una ola de ternura y humor en redes sociales. Muchos usuarios no tardaron en comentar que Hanny “ha viajado más que uno”, mientras otros destacaron su astucia y espíritu aventurero.

Sus dueños, aliviados por el desenlace, aseguraron estar contando los días para reencontrarse con su mascota y prometen mantener bien cerradas las puertas del vehículo en futuras visitas. Mientras tanto, Hanny sigue disfrutando de su inesperada aventura capitalina, convertida en toda una celebridad peluda.