La paciente ingresó por Tocumen y las autoridades descartan transmisión comunitaria.

Panamá confirmó un segundo caso importado de sarampión, lo que refuerza la alerta sanitaria en el país en medio de un contexto regional de reemergencia de la enfermedad.

El Ministerio de Salud (Minsa) informó que se trata de una viajera internacional de 19 años, de nacionalidad suiza, que ingresó recientemente por el Aeropuerto Internacional de Tocumen, procedente de Costa Rica, y que presentó síntomas compatibles con el virus, activando de inmediato los protocolos de vigilancia epidemiológica.

La confirmación de este segundo caso se produce horas después del anuncio del primer caso importado, detectado en un viajero que ingresó por la frontera de Costa Rica con Bocas del Toro, lo que evidencia un patrón vinculado a la movilidad internacional.

En ambos casos, el diagnóstico fue validado por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), mediante pruebas de laboratorio protocolizadas, lo que permitió confirmar la presencia del virus y activar las medidas de control correspondientes.

De acuerdo con el reporte oficial, la paciente presentó fiebre alta, erupciones cutáneas (exantema), tos y secreción nasal, síntomas característicos del sarampión. La joven recibió atención en un hospital privado, donde se le practicaron los estudios correspondientes y se mantiene bajo seguimiento clínico.

Las autoridades sanitarias reiteraron que se trata de un caso importado, y que hasta el momento no existe evidencia de transmisión comunitaria en Panamá, aunque se mantiene la vigilancia activa en todo el territorio.

Tras la notificación inicial, los Equipos de Respuesta Rápida de la Región Metropolitana de Salud activaron de inmediato un conjunto de acciones para contener cualquier posible propagación.

Entre las medidas implementadas se incluyen la investigación y seguimiento de contactos, la verificación de esquemas de vacunación, la aplicación de bloqueo vacunal en personas expuestas y la vigilancia epidemiológica en sitios identificados, además de la coordinación interinstitucional para reforzar la prevención.

El primer caso importado fue detectado en un viajero que ingresó por Bocas del Toro.  Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite por vía aérea a través de gotículas respiratorias, lo que facilita su rápida propagación en entornos con baja cobertura de vacunación.

El virus afecta inicialmente las vías respiratorias, antes de extenderse al resto del cuerpo, generando síntomas como fiebre elevada, congestión nasal, ojos rojos, malestar general y una erupción cutánea rojiza característica.

En algunos casos, puede derivar en complicaciones graves, especialmente en niños y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

En Panamá, la enfermedad se mantiene bajo control desde hace décadas. El país no reporta casos autóctonos de sarampión desde 1995, logro atribuido a la cobertura sostenida de vacunación y a un sistema de vigilancia epidemiológica robusto.

Sin embargo, se han registrado casos importados esporádicos, como los documentados en 2011 y los dos recientes en 2026, lo que refleja el riesgo constante asociado a la movilidad internacional y los brotes en otros países.

Ante este escenario, el Minsa reiteró que la vacunación es la principal herramienta de prevención, e instó a la población a mantener actualizado el esquema nacional de inmunización, especialmente en niños, adolescentes y personas que viajan al extranjero.

También recomendó que quienes presenten síntomas compatibles y antecedentes de viaje o contacto con viajeros internacionales acudan de inmediato a un centro de salud y eviten el contacto con otras personas para reducir el riesgo de contagio.

Las autoridades sanitarias subrayaron que se mantiene activa la vigilancia epidemiológica en todo el país, con el objetivo de detectar oportunamente cualquier nuevo caso y evitar la reintroducción sostenida del virus en la población.

En un contexto de mayor circulación global del sarampión, la respuesta rápida, el seguimiento de contactos y la inmunización siguen siendo las herramientas clave para preservar el estatus sanitario de Panamá frente a esta enfermedad.