La disminución de las lluvias permitió reabrir el acceso a comunidades que permanecían incomunicadas, mientras la CNE mantiene la alerta naranja en el Caribe y la Zona Norte por la alta saturación de los suelos.

Las lluvias que han golpeado diferentes regiones de Costa Rica durante los últimos días mantienen a 1,314 personas en 23 albergues, mientras las autoridades intensifican las labores de asistencia y evaluación de daños en las zonas más afectadas.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) informó que continúa la coordinación con las instituciones que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, con el objetivo de atender a las familias afectadas y garantizar el suministro de alimentos y otros recursos básicos.

Uno de los principales operativos previstos para este martes consiste en la distribución de ayuda humanitaria por vía aérea hacia comunidades indígenas y sectores que presentan dificultades de acceso terrestre.

Entre los puntos incluidos en este despliegue se encuentran las zonas indígenas de Tayní Cabécar y Alto Chirripó, en Limón, además de comunidades ubicadas en Sarapiquí. De acuerdo con la información suministrada por las autoridades, un helicóptero fue enviado hacia Limón para facilitar el traslado y la entrega de raciones alimenticias a las poblaciones que requieren asistencia.

El uso de aeronaves se convierte en una alternativa para llevar suministros a comunidades donde las condiciones de las carreteras, caminos o puentes han dificultado el desplazamiento de vehículos y el ingreso de las instituciones de respuesta.

Un total de 1.314 personas permanecen en 23 albergues habilitados en diferentes cantones del país debido a las afectaciones provocadas por las lluvias. (Imagen de cortesía)Un total de 1.314 personas permanecen en 23 albergues habilitados en diferentes cantones del país debido a las afectaciones provocadas por las lluvias. (Imagen de cortesía)

Autoridades buscan ingresar a comunidades de Talamanca

La mejoría en las condiciones meteorológicas también permitió a los cuerpos de atención concentrar esfuerzos en sectores que permanecieron incomunicados durante las últimas horas.

Una de las prioridades es el ingreso a las comunidades de Gandoca, Paraíso, Manzanillo y Gavilán Canta, en Talamanca, donde se realizarán inspecciones para determinar el impacto de las lluvias y posibles daños en infraestructura.

Las autoridades señalaron que estas comunidades habían quedado incomunicadas, pero el descenso de las precipitaciones ahora permite avanzar con las labores de evaluación.

El objetivo será determinar las condiciones de caminos, infraestructura y otros puntos que pudieron resultar afectados por los aguaceros, así como identificar necesidades adicionales de las familias que viven en estos sectores.

La CNE mantiene además presencia en otros puntos donde se han reportado movimientos de terreno.

En Turrialba, un geólogo de la institución se desplazó hasta Bajo Pacuare para inspeccionar un deslizamiento ocurrido en la zona. El especialista permanecerá realizando recorridos y verificaciones en diferentes puntos afectados para determinar las condiciones del terreno y los posibles riesgos asociados.

La evaluación técnica resulta especialmente relevante debido a que las lluvias acumuladas han provocado una elevada saturación del suelo en varias regiones del país, lo que puede aumentar la posibilidad de nuevos deslizamientos incluso cuando las precipitaciones comienzan a disminuir.

CNE pide no bajar la guardia

Aunque las condiciones meteorológicas han mostrado una mejoría, las autoridades insistieron en que la emergencia todavía no puede darse por superada.

La disminución de las lluvias está relacionada con el alejamiento de la onda tropical número 33, fenómeno que permitió una reducción considerable de las precipitaciones registradas durante los últimos días. Sin embargo, la CNE advirtió que persisten condiciones de riesgo debido a la cantidad de agua acumulada en los suelos.

“No debemos bajar la guardia”, fue el llamado realizado por Alejandro Picado, presidente de la CNE, especialmente porque las cuencas del Caribe y el Pacífico Sur todavía presentan muy alta saturación de los suelos.

Esta condición mantiene la posibilidad de que se produzcan nuevos incidentes, particularmente deslizamientos, inundaciones y afectaciones en comunidades ubicadas cerca de ríos o en terrenos susceptibles a movimientos.

Por esta razón, el país mantiene diferentes niveles de alerta dependiendo de las condiciones de cada región. La alerta naranja continúa vigente para la Vertiente del Caribe y la Zona Norte, dos de las regiones que han concentrado buena parte de los efectos de las lluvias. Mientras tanto, permanece la alerta amarilla para el Valle Central, Pacífico Central y Pacífico Sur.

Emergencias activó albergues temporales y coordinó traslados desde la tarde. La advertencia oficial pide no cruzar ríos ni calles anegadas. El país sigue bajo vigilancia mientras persisten las lluvias (Cortesía CNE)Emergencias activó albergues temporales y coordinó traslados desde la tarde. La advertencia oficial pide no cruzar ríos ni calles anegadas. El país sigue bajo vigilancia mientras persisten las lluvias (Cortesía CNE)

El escenario obliga a las instituciones de primera respuesta a mantener activos sus mecanismos de vigilancia y coordinación, aun cuando el panorama meteorológico haya mejorado.

En paralelo, las autoridades continuarán con la atención de las personas que permanecen en los 23 albergues habilitados, donde reciben atención integral, mientras avanzan las evaluaciones de daños y el traslado de asistencia humanitaria a las comunidades que presentan mayores dificultades de acceso.

La prioridad, según la CNE, es mantener la atención a las familias afectadas, recuperar la comunicación con las comunidades aisladas y determinar las condiciones de infraestructura antes de permitir una normalización de las actividades en las zonas golpeadas por las lluvias.