Observatorio Económico y Social señala que los ajustes no compensarían la pérdida de poder adquisitivo y dejarían por fuera a gran parte de los funcionarios.

Aunque el próximo año podría abrir la posibilidad de aumentos salariales para el sector público, estos serían limitados tanto en alcance como en impacto real, según advirtió el Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad Nacional (UNA).

Los eventuales incrementos serían insuficientes para compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2021 y, además, no aplicarían para todos los trabajadores públicos debido al marco legal vigente.

Cuatro años sin aumentos

Entre 2022 y 2025 no se aplicaron ajustes en las remuneraciones del sector público, como consecuencia de lo dispuesto en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (N.º 9635), que prohíbe aumentos cuando la deuda pública supera el 60% del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, en 2024 ese indicador cayó a 59,75%, lo que abre la puerta a que en 2026 se puedan realizar aumentos por costo de vida.

“Pareciera muy esperanzador, ya que se habilita la posibilidad de ajustar los salarios por costo de vida. Sin embargo, las buenas noticias solo aplican para un grupo de funcionarios públicos”, señaló el OES.

Dos tipos de salarios, un mismo problema

El OES recordó que, tras la entrada en vigor de la Ley Marco de Empleo Público (N.º 10.159) en marzo de 2023, los funcionarios públicos se dividen en dos esquemas de remuneración:

  • Salario compuesto: incluye una base más pluses por experiencia, estudios, entre otros.

  • Salario global: un monto fijo sin pluses.

A partir de esta ley, todos los funcionarios nuevos ingresan bajo el esquema de salario global, mientras que quienes estaban antes se mantienen en el compuesto hasta que su remuneración iguale al global. En ese momento son trasladados automáticamente. Sin embargo, si el salario compuesto supera el global, los ingresos quedan congelados indefinidamente.

Esto significa que un eventual aumento en 2026 solo beneficiaría a quienes ganan igual o menos que el salario global.

Veteranía sin recompensa

La coordinadora del OES, Roxana Morales, explicó que los funcionarios con más años en el sector público —por tener pluses acumulados— probablemente no recibirán ajustes, mientras que quienes ingresaron recientemente sí podrían ver incrementos en sus salarios.

“Después de casi cinco años de congelamiento salarial, algunos funcionarios públicos podrán recuperar en 2026 algo de su poder adquisitivo, pero difícilmente se lograrán aumentos cercanos al 9,47% que corresponde a la inflación acumulada entre enero de 2021 y junio de 2025”, indicó Morales.

Durante ese mismo periodo, el costo de la canasta básica aumentó en un 14,5%, lo que agrava la pérdida real del ingreso.

¿Aumentos desiguales?

Otro aspecto señalado por la economista es que los mecanismos de ajuste también serían inequitativos. En el caso del salario compuesto, los incrementos se aplican solo sobre la base salarial, que suele ser baja. En cambio, el salario global recibiría el aumento sobre el monto total.

“Un 2% de aumento en un salario global representa más dinero que ese mismo porcentaje aplicado solo a la base del salario compuesto”, explicó Morales, quien recomendó estudiar un ajuste diferenciado entre ambos regímenes.

Llamado a revisar la legislación

El OES advierte que si no se corrige la legislación vigente, miles de funcionarios mantendrán sus ingresos congelados durante varios años más, acumulando pérdida de poder adquisitivo y generando inequidades entre trabajadores del mismo sector.

Además, alertan de posibles consecuencias a largo plazo, como la fuga de talento humano, fenómeno ya observado en instituciones como el Poder Judicial y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

“Este es un tema que debe integrarse a la agenda política con miras a las elecciones nacionales, para que los partidos propongan soluciones concretas”, concluye el estudio.