Al menos 15 personas, incluidos cuatro menores, murieron el jueves en Kiev durante uno de los mayores ataques aéreos rusos desde el inicio de la invasión en 2022, informaron autoridades locales y el presidente ucraniano Volodimir Zelenski.
El bombardeo afectó a zonas céntricas de la capital, dañando la sede de la Unión Europea y la oficina del British Council. El ejército ucraniano precisó que Rusia empleó 598 drones y 31 misiles, incluidos dos supersónicos Kinzhal.
Escenas de destrucción
En el centro de Kiev, rescatistas y vecinos buscaban sobrevivientes entre los escombros. Una de las bombas dejó un cráter humeante en un edificio residencial de cinco pisos que se partió en dos.
“Los cristales volaban (…) gritamos cuando estallaron las bombas”, relató Galina Shcherbak, testigo del ataque.
Periodistas de AFP describieron explosiones potentes, un misil abatido y el zumbido de drones sobrevolando la ciudad, mientras los habitantes corrían a refugios subterráneos con sus mascotas en brazos.
Entre los blancos alcanzados figuran también una escuela de preescolar y un centro comercial.
Zelenski acusa a Moscú
El presidente Zelenski calificó la ofensiva como una “horrible y deliberada matanza de civiles”.
“Rusia no tiene ningún interés en la diplomacia. Prefiere continuar matando antes que poner fin a la guerra”, afirmó.
El mandatario ucraniano pidió nuevas sanciones contra Moscú y contra los países que lo respaldan, mencionando a China y Hungría.
Respuesta del Kremlin
Desde Moscú, el Kremlin reconoció el ataque pero lo justificó como una acción contra “objetivos militares y paramilitares”.
“El ejército ruso cumple su misión. Los bombardeos continuarán”, declaró el portavoz Dmitri Peskov, quien al mismo tiempo aseguró que Rusia “sigue interesada en la diplomacia”.


