Todavía afectados por la sorpresiva y dolorosa partida de Rubby Pérez, los miembros de su orquesta enfrentaron uno de los momentos más emotivos de sus trayectorias: ensayar por primera vez sin la voz que los acompañó y guió durante tantos años.
El ambiente en la sala de ensayo estuvo cargado de emociones. Al retomar la música como forma de tributo al reconocido intérprete de merengue, los sentimientos afloraron. Bastaron las primeras notas de “De Color de Rosa” —tema que el artista cantaba cuando ocurrió la tragedia en la discoteca JetSet— para que la emoción se desbordara.
Quienes presenciaron el ensayo relatan que varios músicos no pudieron evitar las lágrimas. Algunos interrumpieron brevemente su interpretación, mientras otros se abrazaban en medio del dolor compartido. Aunque la ausencia de Rubby era palpable, también lo era la firme voluntad de preservar su legado musical.
La agrupación tiene previsto participar en varios homenajes póstumos que se están organizando para honrar la memoria del artista, entre ellos un posible concierto con invitados especiales que interpretarán sus temas más emblemáticos.
Rubby Pérez, figura legendaria del merengue y poseedor de una voz inconfundible en la música dominicana, falleció inesperadamente la semana pasada mientras ofrecía una presentación en vivo, dejando una huella imborrable en el mundo artístico nacional e internacional.


