Después de más de dos décadas dedicadas al fútbol llegó el día de decir adiós. Tras toda una vida en los terrenos de juego, dejando huella sin hacer ruido, sin aspavientos ni polémicas, es el momento de la retirada. Andrés Iniesta, una leyenda del deporte rey, ese chico que llegó de Fuentealbilla al Barça para hacer historia, el héroe de toda España en aquel instante del minuto 116 en Sudáfrica, colgará definitivamente las botas el próximo martes a los 40 años.
El manchego ha publicado un llamativo mensaje en sus redes sociales, en colaboración con el artista urbano TVBoy, donde se ve su imagen vestido del Barça en un mural de la Copa del América junto a las palabras “to my future”. En un lugar más apartado se ve la fecha 8 de octubre del 2024, el día escogido, simbólico por coincidir con su habitual dorsal, para cerrar una longeva etapa que ha deleitado a todos los aficionados al fútbol.
“Quiero ser futbolista y tener una buena carrera”, decía hace 28 años Iniesta, aún un niño que jugaba en la cantera del Albacete. El centrocampista no solo ha cumplido con su sueño de infancia, sino que ha rebasado cualquier expectativa, sin duda uno de los mejores jugadores de la historia que se refleja en sus 37 títulos y en una hemeroteca interminable de jugadas para el recuerdo.
Solo bastaban unos segundos, apenas un par de controles, unos pocos detalles de su inmensa calidad, para percibir que Iniesta era un jugador especial. Su talento desbordó desde el primer día, desde que todo comenzó aquel 29 de octubre del 2002, el día de su debut con el Barça en un partido de la Champions contra el Brujas.
La magia apareció ipso facto. Daba la sensación que era incapaz de perder el balón, pegado como un imán a sus botas, siempre resguardado entre sus aparentemente frágiles piernas, hasta que en el momento exacto, como si llevara un reloj interno, deslizaba ese pase definitivo o se animaba a chutar a portería. Su elegancia con el esférico, avanzando con gracilidad sobre el campo, impregnó poco a poco el juego del Barça, primero entrando desde el banquillo y finalmente como un estandarte de los mejores años del club.
“Sin Iniesta no se puede entender la huella del Barça en los últimos 15 o 20 años, y también para el fútbol español e internacional. Es un master class, un jugador top”, se deshizo en elogios Pep Guardiola el año que el manchego decidió finalizar su etapa en la entidad blaugrana, de 22 años, 16 en el primer equipo. Una aventura que comenzó a la tierna edad de 12 años. “Fue terrorífico, casi no comía”, recordó recientemente sobre sus primeras semanas en Barcelona. De aquellos lloros cada noche en La Masia, afligido por la ausencia de su familia, pasó a jugar 674 partidos con el primer equipo, el cuarto con más encuentros, y a ganar 32 títulos, de entre los que destacan cuatro Champions, nueve ligas y seis Copas del Rey.


