El nuevo film abandona la fórmula digital para presentar una historia más física y emocional que explora el lado vulnerable de sus protagonistas.
Lejos de las fórmulas tradicionales del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), Thunderbolts introduce una narrativa que combina introspección emocional, antihéroes fuera de control y una puesta en escena más física que digital. La visión del director Jake Schreier redefine los códigos del cine de superhéroes, priorizando la humanidad de los personajes por sobre sus habilidades, y apostando por una estética cinematográfica que pone el foco en locaciones reales y acrobacias prácticas. “Es una historia de duda y vacío interior”, dijo el cineasta, en referencia a la dimensión emocional de sus protagonistas.
La película parte de un concepto de “road movie” en un multiverso en expansión, donde un grupo heterogéneo de personajes recorre distintos paisajes del planeta, enfrentando tanto enemigos externos como dilemas personales. Schreier, que ya había trabajado en Beef y Paper Towns, retoma aquí el trabajo conjunto con la diseñadora de producción Grace Yoon, quien contribuye a consolidar una estética visual más cruda y realista, lejos del CGI omnipresente en otras entregas de la franquicia.


