El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, reapareció este lunes reconvertido en héroe al final de la primera jornada de la convención republicana. Con la oreja vendada y visiblemente emocionado, recibió el aplauso unánime de las decenas de miles de asistentes al estadio Fiserv Forum, en Milwaukee (Wisconsin), donde horas antes los delegados republicanos lo nominaron de manera unánime como el candidato de su partido.
Como en todos y cada uno de sus actos de campaña, Trump entró a la convención al son la canción God Bless the USA, de Lee Greenwood, y con todas las cámaras –de la televisión y de los teléfonos del público– enfocándole, se sentó junto al senador J.D. Vance (Ohio), a quien había elegido horas antes como su compañero de ticket presidencial para las elecciones del 5 de noviembre.
Fue la imagen que sus seguidores –y su campaña– llevaban dos días esperando: la de un superviviente que vuelve a casa después de sufrir rasguños en la batalla. Su presencia fue tan potente que no requirió de su voz: Trump se espera al jueves, último día de la convención, para dar su anticipado discurso, en el que aceptará la nominación que ayer le otorgaron los delegados de su partido elegidos en el proceso de primarias.


