Un día antes del nuevo ciclo de negociaciones de paz en Estambul, Ucrania lanzó un ataque masivo con drones contra varias bases aéreas en Rusia, que llegó a regiones alejadas como Siberia. La operación, que dejó daños estimados en más de 7 mil millones de dólares, fue reivindicada por los servicios de seguridad ucranianos (SBU).
De acuerdo con el presidente Volodímir Zelenski, esta fue la ofensiva de mayor alcance realizada hasta ahora en territorio ruso: “Se trata de nuestra operación más extensa”, afirmó el mandatario, quien confirmó que fueron lanzados 117 drones y que los agentes involucrados lograron salir a tiempo del territorio enemigo.
La ofensiva, bautizada como Operación Telaraña, afectó al menos cuatro bases aéreas en puntos estratégicos: Belaya (Siberia), Olenya (cerca del Ártico), Ivanovo y Diaguilevo (al este de Moscú). En la base de Belaya, una fuente del SBU aseguró que más de 40 aviones resultaron dañados o destruidos, lo que fue respaldado por imágenes donde se observan aeronaves en llamas.
Los drones, introducidos clandestinamente a través de contenedores camuflados, fueron desplegados con precisión quirúrgica para impactar a 41 cazas rusos utilizados en ataques contra ciudades ucranianas. Autoridades rusas reconocieron que varios de sus aviones se incendiaron y que hay sospechosos detenidos.


